El arquitecto Mario Pani nació en la Ciudad de México, estudió en París e Italia, y se tituló en la Escuela Nacional de Bellas Artes de París en 1934. Sus obras seguían la estética moderna y funcionalistas de la época, y estuvieron altamente influenciadas por la propuesta de Le
Corbusier.

Transformó por completo la arquitectura mexicana, dejando un legado invaluable para nuestro país. Hizo grandes innovaciones urbanas y arquitectónicas en el México de mitad del siglo XX y trabajó para proyectar la ciudad ideal y hacer realidad las unidades habitacionales corbusianas que respondieran a la problemática metropolitana generada por el acelerado crecimiento, sin planeación, de la ciudad, aunado a la llegada de miles de personas buscando hogar y trabajo. Pronto el espacio empezó a demandar soluciones, y fue así que para responder a tal demanda, Mario Pani creó grandes obras que incluían las unidades habitacionales Multifamiliar Juárez, Centro Urbano Presidente Alemán, Tlatelolco, Ciudad Universitaria (en colaboración con otros grandes arquitectos) y Ciudad Satélite.

Las obras de Pani destacaban por ser construcciones con una concepción axial muy evidente, con una clara distribución y siempre apuntando hacia la monumentalidad. Buscaba que en sus proyectos existiera alguna manifestación de las artes visuales, las cuales integraba casi poéticamente a sus obras con sus característicos materiales modernos.

Mantenía un enfoque integral sobrio y planteamientos muy particulares encaminados a la mejora de la vida urbana y a dejar un cambio permanente en el ordenamiento de la Ciudad de México, generando cambios profundos en la sociedad y su manera de vivir a través de la arquitectura.

La obra de Pani en Río Balsas

En nuestra colonia Cuauhtémoc, uno de los edificios residenciales que creó Pani, se encuentra en el número 37 de Río Balsas. Fue construido entre 1943 y 1945 y se hizo esquinado en el terreno para hacer visibles sus cuatro fachadas: la del frente con la columna de ventanales y los balcones que cercan las estancias; la posterior, con la escalera curva, dos muros de ladrillo y los marcos de concreto de las ventanas circulares y rectangulares; y, por último, las fachadas laterales, con las terrazas y un recubrimiento de cantera con pequeñas ventanas cuadradas. Al interior, se encontraban dos departamentos por cada tres niveles.

En la planta baja del inmueble se hizo un amplio vestíbulo y un departamento que después se convirtió en local comercial. Los cuartos de servicio estaban en un edificio de tres niveles ubicado en la parte de atrás y que actualmente funciona como oficinas.

Con el paso de los años, el edificio fue víctima de cambios y alteraciones hechas por sus dueños anteriores. El exterior sufrió cambios drásticos a los que, además, no se les dio mantenimiento, por lo que su aspecto era de abandono y deterioro. Por dentro, también se hicieron modificaciones que no respetaban el diseño original y daban una apariencia poco estética a su interior.

El rescate

Es entonces que, en 2005, Alter Arquitectura adquiere la propiedad e inicia el proyecto de rescate de la obra de Pani en Río Balsas. El edificio había sido recimentado por Leonardo Zeevaert y Wolfgang Streu, debido a una inclinación detectada meses antes del temblor del 28 de julio de 1957, por lo cual, no fue necesario intervenirlo a nivel estructural.

La renovación consistió en eliminar todos los elementos que no fueran parte del proyecto original. Se descubrió el tabique que había quedado oculto bajo numerosas capas de pintura y se instaló herrería blanca, tal como era en un inicio, para sustituir el poco agraciado aluminio dorado. Se restauraron las instalaciones hidráulicas, sanitarias y de gas. Se renovaron todos los acabados de madera y los departamentos fueron equipados con cocinas y baños nuevos de altísima calidad. Además, se reconstruyeron las barras de cantina que eran elementos icónicos de la arquitectura interior del inmueble.

Hoy, el edificio de Río Balsas 37 luce espléndido, elegante y único. Es una de las construcciones emblemáticas que, como residentes de esta bella colonia, nos llena de orgullo. Siempre es un gusto encontrar joyas arquitectónicas, que gracias a la labor de los expertos se conservan en óptimas condiciones y son parte de la historia y patrimonio de nuestra Colonia Cuauhtémoc.