Carlos Fuentes y Octavio Paz siempre tendrán un lugar en el corazón de los residentes de la colonia Cuauhtémoc y, por supuesto, en el de los mexicanos.

Afinidad y amistad

Carlos Fuentes y Octavio Paz se conocieron en abril de 1950 y por más de 30 años tuvieron una sólida amistad.

Compartían una afinidad con las ideas socialistas y comunistas de medio siglo. Sin importar la distancia geográfica, mantuvieron esa amistad a través de cientos de cartas que intercambiaron desde sus muy variados lugares de residencia.

A través de ellas expresaban la admiración que la intelectualidad y creatividad de su par les causaba, además de intercambiar comentarios sobre política y temas sociales relevantes de la época. 

Carlos Fuentes siempre estuvo pendiente y fue gran seguidor de la obra de Paz, quien correspondía de una manera muy similar a la obra de su amigo.

Octavio Paz escribió un prólogo para la obra Cuerpos y ofrendas de 1972 de Carlos Fuentes, quien, a su vez, le dedica Zona sagrada de 1967, a Paz y a su esposa.

La amistad entre Carlos Fuentes y Octavio Paz era una relación ‘maestro-discípulo’ en la que el maestro también se benefició de las enseñanzas del alumno. Además de ser una situación muy provechosa para ambos, también generó más riqueza cultural para nuestro país.

fuentes y paz ARCC 2

El peso de las diferencias

Como es normal en las relaciones humanas, no todo es siempre miel sobre hojuelas y en el caso de Carlos Fuentes y Octavio Paz no fue diferente.

Hubo también momentos en los que no hubo tanta complicidad y no coincidían ideológicamente. Después de la matanza de estudiantes en Tlatelolco, en 1968, ambos tomaron acciones para mostrar su total desacuerdo contra semejante medida del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz:

Octavio Paz renunció a su puesto como embajador de México en la India dos días después de este suceso y se mantuvo fuera del país durante los siguientes tres años. Mientras Carlos Fuentes mostró su apoyo al movimiento a través de cartas en las que, con otras grandes figuras del ámbito intelectual, pedían al gobierno mexicano la liberación de presos políticos. 

paz fuentes y echeverria

Sin embargo, unos años después, la relación que estableció cada uno de ellos con el presidente Echeverría, acusado de haber ordenado la masacre estudiantil, fue muy diferente y abordada desde lugares totalmente distintos. Esta fue una de las primeras muestras de distanciamiento.

Otro evento en el que simplemente sobre el que no lograron hacer coincidir sus ideas fue respecto de la revolución cubana.

fidel castro

Paz se manifestaba en contra de esos ideales, mientras Fuentes creía fervientemente en la propuesta de Fidel Castro, y tan fue así que establecieron una buena relación amistosa que llevaba al escritor a hacerle entrevistas frecuentemente. 

Tiempo después, durante la dictadura en Nicaragua, hubo más razones para la separación: Octavio Paz se involucró en la vida política de ese país, al punto de abogar y pedir elecciones libres para los nicaragüenses, mientras que Fuentes se mantuvo dentro de la postura sandinista y más tarde, fue condecorado por el gobierno en agradecimiento por su apoyo.

nicaragua

Sin vuelta atrás

paz y fuentes mayores

Y finalmente, en junio de 1988 llegó la ruptura definitiva. La revista Vuelta, dirigida por Octavio Paz, publicó un ensayo de Enrique Krauze, en el que describió a Carlos Fuentes como «un guerrillero dandy».

En el artículo se decía que Fuentes era únicamente un actor que en realidad no empatizaba con la realidad de los mexicanos. Esta publicación puso el punto final a la amistad entre Carlos Fuentes y Octavio Paz, que, si bien no le habían faltado sus conflictos y desavenencias, no vaticinaba tal fin. 

Fuentes recordaba una tarde de 1968 en la que, junto a Mario Vargas Llosa, José Donoso, Juan Goytisolo y Gabriel García Márquez se reunieron para recibir a Octavio Paz en un muelle de Barcelona luego de que presentara su renuncia a la embajada de México en la India. Pero ni los grandes recuerdos hicieron que le volviera a dirigir la palabra.

Carlos Fuentes y Octavio Paz fueron los grandes protagonistas de la literatura mexicana del siglo XX.

Sin duda tuvimos mucha suerte de haberlos visto trabajar juntos por muchas causas y ser grandes influencias para los trabajos de uno y el otro.

Seguramente, en más de una ocasión habrán tenido animadas tertulias en el departamento de Paz en Río Guadalquivir, que más de un vecino habrá escuchado hasta altas horas de la noche.